miércoles, 18 de diciembre de 2013

DORA MAAR

Henriette Theodora Markovitch, más conocida como Dora Maar (1907 - 1997), fue una artista plástica, pintora, fotógrafa y escultora francesa. http://www.taringa.net/posts/femme/14356755/Amante-musa-y-victima-de-Picasso-Dora-Maar.html
Nació en París el 22 de noviembre de 1907. En la partida de nacimiento consta con el nombre de Henriette Markovitch. Theodora sería una elección posterior pero no figura en ningún documento. Su padre, Joseph Markovitch (Marković), era un arquitecto croata, y su madre, Julie Voisin, era francesa, originaria de Tours. La madre de Dora se nacionalizó croata para casarse con Joseph y más tarde recuperó su nacionalidad francesa. En su matrimonio se celebraron dos ceremonias, una en Zagreb y otra al lado de Rijeka. Seguramente se conocieron en esta última ciudad. Padre e hija acostumbraban a salir a comer juntos por el barrio de Saint Germain-des-Prés durante los años 1940 y 1950. En la familia se hablaba francés y español. Fueron muy cosmopolitas y las fotografías de su juventud muestran a Dora desde paisajes de los Alpes hasta zonas tropicales. Dora  fue educada en Buenos Aires desde los 3 hasta los 13 años, fotógrafa surrealista mal conocida, pintora apenas reconocida, amante de Georges Bataille, amiga de Paul Eluard, Breton, Lacan y un largo etcétera de personajes del París de los años veinte y treinta. 
Amante durante diez años de Pablo Picasso, de quien fotografió la génesis del Guernica. Su familia se opuso fervientemente a su relación con Picasso. Un día, Julie, discutía violentamente con Dora por teléfono, cuando de pronto la voz de la primera se cortó. Había muerto. Fue durante la ocupación de Francia por los Nazis y era de noche, después del toque de queda. A la mañana siguiente, Dora la halló muerta con el teléfono en una mano.
En casi un millar de fotografías, tan sólo hay dos en las que sonríe. Dora era una persona callada, orgullosa, muy inteligente y de una ironía fina a veces teñida de cierta maldad. Le gustaba disfrazarse de siglos anteriores. Ése es un aspecto de ella que aparece en muchos otros collages.
Se emancipó con prontitud y se convirtió a la vez en un símbolo para la alta sociedad parisina.

LA JÒVEN FOTÒGRAFA

Dora Maar debió pintar sobre los años 1950. Estudió en la Academie Lothe donde conoció a Henri Cartier-Bresson un año más joven que ella y que aún no se había convertido en uno de los mejores fotógrafos. Fue en 1949 cuando éste la definió como una fotógrafa notable en que sus obras poseían un halo misterioso y espantoso; también admiraba sus pinturas. Cartier-Bresson creía que la fotografía es un oficio de solitarios, esa creencia podría aplicarse muy bien a Dora.
Por entonces Dora Maar era una joven de una belleza elegante y exótica que cautivaba por igual con su mirada melancólica y su estilo exquisito, del que sobresalían sus manos de una perfección legendaria, acentuada por sus uñas afiladas y pintadas siempre de un rojo intenso. Todo ello acabó por rendir a sus pies al poeta G. Bataille con el que iniciaría una breve relación sentimental. Bataille además, la introdujo en el entorno político de la época, convirtiéndose en una activista de izquierdas, que a su vez la relacionó con otros grupos de intelectuales. Fue así como conoció a Buñuel y más adelante a A. Breton que la introduciría en el grupo surrealista. 
En ese entonces la fotografía no estaba tan bien considerada como ahora. Así pues, los fotógrafos solían ser también pintores. Picasso ironizaba sobre la actividad fotográfica de Dora. Ésta no estaba del todo satisfecha con la enseñanza de la Academie Lothe. Así que, más tarde, siguiendo el consejo de Marcel Zahar siguió sus estudios de fotografía matriculándose en “L’École de Photographie de la Ville de Paris”. Para poder revelar sus fotografías ella daba clases a Pierre Kéfer, a cambio él le dejaba usar el taller. Algunas fotografías llevan el tampón Kéfer-Dora a pesar de que las últimas están hechas únicamente por ella.
La formación de Dora pasa principalmente por la búsqueda de mentores. El único consejo que dio Man Ray a Dora fue “el efecto desenfocado”. Fue entonces cuando conoció a Brassaï con quien mantendría una larga amistad. Dora fotografió el proceso de composición del Guernica. Sougez aconseja a Dora tanto a nivel técnico como personal.
Ellos publicarán varias obras conjuntas. A través de su padre, consiguió tener un estudio propio. En éste creó sus famosos fotocollages. Ella dijo que no distinguía entre encargo y creación. Trabajó también como actriz en la película “Les gens de voyage de Jaques Feyder”.
SURRRALISMO
Era amiga íntima de André, Jaques Breton, Paul Éluard y Nusch Éluard. Con George Hugnet tuvo una breve historia amorosa. André le escribe pidiéndole que recoja los dibujos y objetos realizados por los locos del asilo de Sainte-Anne, donde más tarde ella misma sería ingresada. Dora se sentía atraída por la muerte. Maar experimentaba con los objetos desproporcionados como un recurso que estabilizaba nuestra realidad.
La fotografía de Dora en este nuevo aspecto era más bien clásica Siguiendo el estilo refinado de Meerson. Trabajó un tiempo de exposición más largo para intensificar los negros. El recurso de la sobre-exposición es sumamente efectivo en “Les années vous guettent”, donde una telaraña cubre amenazadoramente el rostro de Nusch Éluard. Publicó únicamente dos fotografías de mujeres desnudas.
Picasso fue a una cafetería a tomar algo Fue en enero de 1936 cuando Dora, que por entonces tenía 29 años, se hallaba en el Café Deux Magots de París enfrente de una mesa en la que se encontraba Picasso, que ya tenía 55 años, junto a P. Eluard y Sabartés. Dora Maar empezó a juguetear con un navaja que salteaba entre sus dedos enguantados, produciéndose incluso pequeñas heridas que iban salpicando de sangre sus guantes. El juego incitó a Picasso que de inmediato se acercó a su mesa y fue presentado por Paul Eluard, quedando el pintor aún mas fascinado al descubrir que Dora hablaba español. Este se fijó en Dora.
Poco después de iniciar su relación con Dora, Picasso dejó bruscamente de pintar para dedicarse a la escritura poética. Durante todo un año escribió centenares de poemas de forma semiautomática, inspirado por los protocolos de creación surrealistas. Picasso dedica dos poemas a Dora Maar, describiéndola así: “Era un mediodía tan oscuro que podían verse las estrellas”. 

Picasso volvió a la pintura al mismo tiempo que en España se declaraba la Guerra Civil. Apoyado por Dora, incitado por ella, su pintura se radicalizó y llegaron el Guernica y La mujer que llora. Dora participó activamente realizando con el Guernica el primer reportaje fotográfico de una obra en curso de ejecución e inspirando La mujer que llora. Las obras, realizadas entre 1936 y 1938, forman un ciclo excepcionalmente coherente en la obra de Picasso. 
Picasso la convirtió en su musa, amante y modelo favorita. Para el artista ella era emocionalmente compleja y la incorpora a su obra como un personaje con estas características. 
Dora aparecerá retratada atravesada por el desconsuelo, la angustia o la melancolía en su mirada. “La Mujer llorando (1937)”, es una imagen que la trascenderá y se convertirá en una imagen universal del dolor. 
La Mujer llorando (1937).bmp
“La Mujer llorando” es uno de los cuadros pintados por Picasso tras la Guerra Civil Española. El dolor y el sufrimiento se hacen patente en el cuadro. No hay lugar para la serenidad y el equilibrio. Las líneas se quiebran y los colores se contraponen. Los colores nos evocan los tonos de la bandera republicana. Son a su vez, tonos intensos, amarillos y rojos frente al frío azul que capta nuestra atención hacia el punto más dramático, unas inmensas manos y esa boca que muerde un pañuelo arrugado. La pintura no representa, si no Presenta, el grito del dolor. El tiempo y el espacio se fragmentan, el caos, la inseguridad, la desesperación quedan sugeridos. 

Más tarde, en meses de pasión y fuego, siguieron los minotauros con Dora, la fusión de cuerpos en forma de combate, las criaturas mitológicas, las esfinges-Dora, las Dora-etruscas, las Dora-misterios. Y luego las Doralágrimas, las Dora-mirada-perdida, las Dora-que-sufre. También ella se vio entonces favorecida, porque su creatividad alcanzaría su mejor momento y su relación con los surrealistas le permitiría innovar y experimentar en el campo de la fotografía. Realiza así obras tan conocidas como el Retrato de Ubú, un personaje inventado por Albert Jarry, que simbolizaba tradicionalmente la figura de un despiadado dictador, que terminaría convirtiéndose en un icono fotográfico del movimiento surrealista. 
Retrato de Ubú Rey de Dora Maa.bmp
Maar fue una surrealista que buscaba romper con lo convencional, revolucionar las formas y colores, y usando la asociación libre de imágenes buscar formas ocultas en los objetos y crear realidades diferentes a partir de imágenes captadas al azar. 
 Cuando la pareja se fue deshaciendo 
Fueron amantes por diez años, la ruptura de esta relación,  que la precipitó en la locura y el misticismo, encerrándola en una inquietante soledad, rodeada de numerosas obras picassianas, cuya venta la hubiera hecho millonaria, pero que ella prefirió guardar, en una suerte de cripta que sólo fue descubierta a su muerte, rodeada, apenas, de sus propios y ya invisibles fantasmas... 


EL DESAMOR
Françoise apareció en la vida de Picasso cuando éste se aburría con Dora Maar y en unos momentos en los que la consideraba excesivamente desequilibrada y testaruda.
En 1945 a Picasso ya no le interesaba Dora y ella empezó a mostrar un comportamiento extraño y paranoico: un día comentó a Picasso que le habían robado a su perrito y lo encontraron andando por los muelles; en otra ocasión dijo que le habían robado la bicicleta y más tarde la encontraron intacta; una vez la encontraron desnuda en las escaleras de su casa para consternación de un séquito nupcial; tuvo un ataque histérico en un cineFue ingresada en el hospital de Sainte-Anne. Le aplicaron electroshock y fue Paul Éluard quien dijo a Picasso que la sacara de allí. Paul Éluard que era el mejor amigo de Dora en ese entonces, acusó a Picasso de hacerla sufrir demasiado.
RETIRO Y MUERTE
A su pintura no consiguió nunca dotarla de esa mirada tan personal que logró con la fotografía. Maar retrató a Picasso en cuatro ocasiones en los años 1936, 1938 y 1939. Tenía una forma muy personal de trabajar el claroscuro.
Ella recuperó la cordura gracias al Doctor Lacan. Dora era una ferviente creyente.
John Russell admiraba la valentía de Dora en su decisión de encerrarse en su estudio durante muchos años para investigar lo más profundo de su propio ser. Un día Dora no quería enseñar unos dibujos de su órgano sexual y Picasso le ordenó que los dejara ver.
Maar murió en 1997 y en su testamento dejó todos sus bienes a su padre y a un monje. Sus bienes se componían de 130 Picassos y la mayoría de sus fotografías. Ella había vendido algún Picasso cuando se había sentido en apuros económicos pero siempre con el permiso de éste. El apartamento en el que se recluyó era un fiel reflejo de su compleja personalidad.